domingo, 28 de junio de 2020

Capítulo 24




Emilio  está muy excitado. tiene que dormir pero no puede. En pocas horas saldrá con Carlos , se irán y estarán unos días compartiéndolo todo. El virgen treintañero está feliz. No puede creerse su suerte. Quisiera que ya fuera el momento, quisiera dormir pero no puede y sabe que sólo es eso, dormir y despertar pero los nervios, la excitación pensando en el cuerpo de Carlos no le dejan dormir. Se masturba varias veces pensando en ese chico. Lo desahoga y lo relaja. Siempre le ha gustado masturbarse pero pensando en Carlos lo disfruta más. Va mirando el reloj, comprobando muchas veces que esté bien porque parece que las manecillas no se muevan. Piensa en el dolor que le causó la ausencia de esas fotos en Amer y sabe perfectamente que si no fuera por eso definitivamente nunca estaría apunto de pasar unos días a solas con él. Dormir juntos, todos juntos... Tenerlo todo el día, varios días para él solo.. Emilio  es un hombre feliz. Siente que por primera vez el destino se está poniendo de su lado.
--definitivamente todo pasa por algo.
Le da un poco de vergüenza saber que su amor por Carlos  es del dominio público porque después del disgusto de las fotos y como Carlos  se ofreció a salir de nuevo juntos ya no le cabe duda que para nadie es desconocido que a Emilio  le gusta su cuñado. No sabe bien porque todos le permiten que disfrute de él.
--Carlos no es gay. Por eso a nadie le importa. Es algo imposible --dice con tristeza.

Con mucho sueño Emilio,  apenas ha dormido un rato, muy ilusionado espera a Carlos. Mira por la ventana. Y siente que el corazón se le va a salir de la garganta. Llega el coche. Doña Ana se despide de sus hijos emocionada al ver a su hijo tan feliz. Sale a saludar a su yerno.
--cuida a mis hijos.
Carlos sonríe. Emilio se sienta a su lado. Ana se estira en la parte de atrás. Emilio suspira enamorado. Emilio  está excitado al tener tan pegado al guapo chico.
--hola Emilio 
Emilio  suspira enamorado.. Con su habitual dulce simpatía y sentido del humor, Carlos  le dice:
--la botella de la Fuente Picante que tomasteis para mí finalmente se la quedaron ustedes.
--fue culpa tuya --le dice Emilio sonriendo.
--es que no me acordé --dice tímidamente.
--De hecho nadie se peleó por beber esa botella y se acabó escapando el gas --Emilio
--Eso que la cerré bien aunque siendo mineral no debería escaparse el gas.
--eso dijo mi madre, la tuya la usó para las plantas, creo que las dos y no creo que lo dijera por decir, que mintiera.
--las madres nunca mienten --dice Carlos sonriendo.
A menudo están en silencio. Ninguno habla. Es siempre Emilio el que lo rompe, ya que ha leído cosas del pueblo y no sabe más que decir pues comenta lo que ha leído. Comenta con detalle el tipo de comida que tienen, algunas le parecen un poco cochinas.
--menos mal que nos lo cuentas ahora --dice Carlos .
--mañana es día de mercado... es de los antiguos... podremos comprar ganado.
--sí, justamente a mí me hacía falta un par de vacas para beber leche por la mañana --dice Carlos divertido.
Emilio  ríe. Ana  ignora a su novio. Se  hace la dormida.  Carlos es feliz  por la alegría de Emilio  y es que le gusta mucho saber que esa alegría es por él. 

Por el camino ven mucho campo. Ven pasar un camión lleno de cerditos muy monos sacando el hocico por unos agujeros. A Emilio  le da pena pensar en el destino de esos cerditos. Pasan por mucho campo y hace mucha peste.
--¡¡que asco¡ --se queja Ana.
Carlos el único que no se puede tapar la nariz. 
--¡¡menos mal, ya me estaba ahogando¡ --dice Carlos  cuando acaba el mal olor.
Al rato vuelve a oler mal aunque es un olor no tan a campo.
--¿¿quien se ha tirado un pedo? --se queja Ana .
Carlos  en seguida dice:
--yo no he sido que siempre me miran a mí...
Emilio  mira a Carlos  sonriendo. No sabía que fuera tan cochino.
A mitad de camino paran en una gasolinera para estar las piernas. Poniéndose las manos en los genitales Carlos  dice divertido:
--sí que me estoy meando...
Emilio  le mira esa parte con deseo. Emilio  lo ve ir al lavabo. Lo ama y lo desea. Su gran culo le pone muy cachondo. Va tras él. Se encierra en el water de al lado. Le excita masturbarse escuchando mear a su guapísimo cuñado. Cuando sale se encuentra a Carlos  que salía de la tienda muy enfadado.
--¡¡yo quería comprar el periódico y el hombre me ha mirado con mala cara, como si fuera tonto y me ha mandado al restaurante. ¡¡pues menuda mierda de tienducha¡¡¡
Siguen el camino. Encuentran un tractor colocado en un piedra a modo de monumento. Carlos  es el primero que lo ve y le llama la atención:
--¡¡EY MIRAD¡ --dice divertido.
Más tarde hace lo mismo con una piedra en la que hay escrito "Dios te amo". 
--¿habéis visto eso?
Con cierto desprecio Emilio dice:
--¡¡ay cada idiota por el mundo.¡¡ ¡¡si almenos hubiera escrita Juanita te amo... o Pepito pero ya son ganas de molestarse a escribir tonterías ¡¡
Carlos  le sonríe y dice:
--bueno tampoco te enfades --le dice divertido.
Emilio  lo mira y suspira enamorado. Ven pasar un camión cargado de cosas redondas.
--¿¿que son cerezas? --pregunta Carlos.
--No, son manzanas --dice Emilio .
--Falta mucho para llegar?--pregunta luego.
Emilio  le muestra el plano:
--vamos por aquí...
--buf --resopla Carlos  porque están muy lejos aún-- ¡¡es que  está casi en Andorra¡¡
--pues imagina que la gente viene solo a comprar lotería --Emilio .
--sí unos tíos míos van siempre de Madrid, la bruja de oro ¿no? --Carlos .
--si y yo no veo que toque más ahí como dicen.
--Lo que pasa es que la gente tiene esa manía y todo lo que sobra de España se lo mandan a ellos y como son los que más venden pues también quien más le toca.
--pero tampoco hay para tanto.
Carlos  le sonríe:
--¿entonces no vas a comprar lotería?
--bueno sí ya que estamos aquí... Es que si la gente viene apróposito para la lotería ir y no comprar .. Imagina que precisamente ahora toca…Emilio
Las vistas que ofrece es preciosa. Hay puentes preciosos.
--Parece Segovia --dice Carlos.
Algunos túneles están atravesando la montaña:
--¿como se aguanta eso? --Carlos .
--por gracia divina --dice Emilio  con ironía.
Pero nadie da una respuesta mejor.
--esto parece el cañón del colorado... --dice Carlos en otra vista.
También pasan por varios pantanos. Pasan justo al lado de uno muy grande.
--¡¡que guapo, parece la playa¡¡ --dice Carlos
Emilio  mira el agua azul. Se imagina a él y a Carlos  bañándose desnudos  y besándose. Carlos  lo ve pensativo.
--¿en que piensas? --pregunta.
Se ruboriza. No contesta.
--¡¡Mira ya llegamos a los Pirineos¡ --dice Emilio  para cambiar de tema.
--sí los tenemos que pasar ¿no? --Carlos .
--No, Sort está en los Pirineos...
Ven un cartel en el que pone que faltan 8 kilómetros.
--ahora podemos hacer la cuenta atrás --Carlos .
Pronto ven la discoteca que está en la entrada del pueblo.
--discoteca y todo... que modernos... --Carlos .
Llegan al camping. Está al lado del río.
--¡¡que calor¡ --se quejan tanto Carlos como Ana .
Emilio  está feliz. Están en un pueblo que se ve bonito, un lugar muy romántico para estar al lado de su amado. Lo mira con deseo aunque también con frustración. Le gustaría estar de luna de miel con Carlos . Sabe que nada de eso pasará.

Entran en recepción. Carlos ha hecho la reserva. Muestra su carnet. Emilio  mira la foto. Está muy guapo. Le explican muchas cosas, le dan unos papeles.
--¿me han devuelto el carné? --pregunta él cuando sale.
--si, seguro --dice Emilio que está atento a todos sus movimientos.
Igual lo comprueba.
--me llevas tú esto? --dice dándole unos papeles a Emilio.
Regresan al auto para llegar a su plaza que está al final de todo. La vista es bonita, No hay verja de separación y bajando una pequeña montaña llegan al río.
--muy seguros no estamos --se queja Ana .
Carlos  abraza tanto a Ana  como a Emilio :
--yo os protegeré.
Ana  tiene mala cara, Emilio  suspira enamorado.Carlos  lo primero que hace es sacarse la camiseta. Y Emilio  se desmaya, siempre deseó verlo así pero jamás pensó que su deseo se haría realidad. Es un sueño. Tiene que hacer un gran esfuerzo para no mostrar lo cachondo que se ha puesto. Y eso que ya llevaba rato cachondo.
--¡venga que tenemos que trabajar¡ --dice Carlos


Capítulo 23




Emilio está muy ansioso. No hay nadie por la casa así que da vueltas.  No sabe bien porque se asoma a la ventana y es que está tan ansioso que no sabe qué hacer. El corazón se le va a salir del pecho cuando ve que Carlos  se está cercando. Nunca viene a esta hora. Emilio  se queda paralizado mirándolo, suspira enamorado.
--¡que guapo es¡¡ ¡¡te amo, te amo¡
Él no ve que está asomado a la ventana. Va a llamar al timbre. Emilio sale a abrir en seguida. Siente un gran impacto al tener frente a frente a ese Adonis. Está  muy contento. Lo mira con intensidad. Es una mirada que a Carlos lo hiere y le gusta. Lo hiere porque no puede corresponderle y le gusta porque nunca había despertado tanto amor en nadie.
--no he llamado.
--miraba por la ventana.
 Kufy corre a recibirlo entusiasmado y tira un jarrón. No es la primera vez que lo rompe cuando llega Carlos . En esta ocasión lo para a tiempo.
--siempre lo tiras cuando yo llego --dice Carlos.
Deja el jarrón en su sitio. Lleva una bolsa con su ropa de él para cambiarse.
--¿dónde dejo esto?
Emilio  le agarra la bolsa:
--ya te la guardo.
A Emilio  le excita mucho tener la ropa de su amado en la mano. La deja en un armario de la entradita.
--no habré despertado a alguien ¿no?
--supongo que a tu novia --dice con celos.
Emilio  usa un tono muy molesto aunque flojo. 
Carlos  no lo oye bien:
--¿qué decías?
--que tal vez a mi hermana, luego se lo preguntas.
--pues también.
--mi madre ha salido a comprar 
A Emilio  le encanta verlo pero le duele saber que no lo va a buscar a él, que va a buscar a la que no lo valora. Le duele saber que su sueño no se va a cumplir. Carlos y Ana  se van a hacer unos trámites por problemas laborales que tienen. Regresan para la comida. Sin dudarlo Emilio  ayuda a su madre en todo. Mientras Ana  está tumbada en el sofá, Emilio  se comporta como el perfecto amo de casa para su Carlos. El joven es muy cariñoso con el perro, le llama chulo, lo acaricia. Carlos  va hacia el lavabo, el perro se le mete en medio. Con mucho cariño Carlos  le dice:
--vete,  Kufy , que voy al lavabo
Es muy difícil pasar porque el perro está en medio.
--uy que te piso la colita --le dice con cariño.

Carlos  está sentado en el sofá mientras Emilio  le va trayendo los platos. Emilio  tiembla.  Es tan guapo, tejanos negros, despatarrado, con un paquetorro que quita el hipo. Marca unas pelotas gigantescas...  Esas bolas le llenan, le quema. Daría lo que fuera con jugar con ellas pero se conformaría con conocerlas. Lo desea. Aunque lo ama, también siente una fuerte atracción. No puede negar que desea acostarse con él. Ese chico le resulta tremendamente guapo, sexy y simpático. Está muy pendiente de él. Le va sacando los platos conforme acaba.
--no hace falta que te molestes, yo puedo hacerlo --dice Carlos .
Emilio  le sonríe:
--me gusta hacerlo, no te preocupes.
Carlos  le sonríe. 
--¿quieres un café?
--si no te molesta --dice Carlos tímido.
--claro que no.
--Pues gracias --dice Carlos con una sonrisa que cautiva.
Emilio  le trae el café y el azúcar para que se ponga lo que quiera.
--gracias.
Le da también servilletas.
--gracias.
Carlos  se levanta después de tomar el café, le da las tazas a Emilio . Emilio  se estremece a sentirlo tan cerca. Carlos lo penetra con esos intensos ojos que tiene:
--gracias por todo, en serio que no merezco tanto.
Emilio suspira enamorado:
--claro que sí, te lo mereces todo.
Carlos  mira de reojo a Ana  que pasa de él y es algo que le duele. Aunque no desea que Emilio  deje de amarlo, Carlos  siente que es su obligación:
--tú lo que tendrías que hacer es buscarte alguien que te ame como te mereces y atender como sabes a esa persona.
Con ese comentario Carlos  le deja claro que no quiere nada con él. Emilio  se siente roto por dentro. Siente que Carlos  es un imposible y siempre lo será. Aunque no quiere llorar ante él, le duele que el amor de Carlos no sea para él. Tragándose sus lágrimas, Emilio  se retira a su cuarto. Carlos lo  llama dulce y triste.
--Emilio 
Emilio lo mira de reojo. Con dulzura Carlos  le dice:
--lo siento.
Es un lo siento que se puede interpretar: lo siento por ponerte triste, siento si te he molestado, siento no quererte como mereces.  Es esto último lo que quiere decir él. Emilio  se tumba en la cama. Mira la foto de él con resignación:
--no me amas... nunca me vas a amar.--solloza.
Carlos  lo escucha tras la puerta. Le duele saber que  está sufriendo por él y piensa que tal vez no ha sido buena idea acercarse tanto a él, pero también sabe que no puede hacerlo a un lado. Después de lo que pasó con las fotos sabe que Emilio depende de él y sólo espera que Emilio lo pueda canalizar todo y no sufra de más. Que no se les escape de las manos. Emilio se desahoga masturbándose pensando en Carlos.
Carlos se sienta en el sofá y quiere abrazar a Ana. Ella se lo saca de encima y Carlos piensa en lo feliz que se pondrían Emilio  de que lo tocara de esa manera. Porque sabe que no le conviene jugar demasiado con Carlos, Ana  accede ese día a dar una vuelta con Carlos . Él se cambia de ropa en el cuarto de ella, en presencia de Ana . Emilio  se muere de celos, pues con lo que lo ama, con lo que lo desea, sería todo un lujo disfrutar del perfecto cuerpo desnudo de Carlos . Siente mucha rabia por su hermana que lo conoce y sigue sin valorarlo.
Como quien no quiere la cosa Emilio se acerca al baño que está al lado del cuarto de su hermana. En boxers, Carlos  mira seductor a su novia.
--gracias por dejar que pase el día contigo.
Ella fuerza una sonrisa. En realidad está pendiente que Jose le mande un mensaje y le da rabia no saber de su amante. Carlos  la acaricia y ella tiene que fingir que le gusta cuando le asquean.
--el día perfecto sería que me dejaras hacerte el amor...
Él le pone una carita de tierno pero ella le da un empujón:
--¡¡no¡
Él está desesperado:
--¡¡te necesito¡
--ya quedamos que no lo íbamos a hacer, tú así lo elegiste. Íbamos a ir al camping para eso pero tú renunciaste a eso para que viniera mi hermano.
--si pero...
Ana  no lo deja seguir:
--haremos el amor cuando tengas dinero para hacerlo en un lugar bonito.
--como quieras --dice él resignado y vistiéndose.
Emilio  lo ve irse. Carlos no le dice nada. Emilio tiene miedo que lo culpe por haberse quedado sin coger por él. También le emociona que haya preferido su compañía al sexo. Emilio  siente rabia porque se ha dado cuenta que ese chico tan guapo tiene que rogar por algo que él le daría todas las veces que él quisiera encantado.



Capítulo 22



Emilio  siente esos cuatro días que le faltan para ir a Sort como si fueran 4 años. Nunca  tiempo le había pasado tan lentamente. Desearía cerrar los ojos y despertar ya en la salida. Cada día que pasa Emilio  está más y más enamorado del novio de su hermana. Echa de menos vivir un día como el de Amer en el que estuvo todo el día con él. No puede ni imaginar lo que será estar varios días todo el tiempo con él.  Siente cosquillas en el estómago y le da por sonreír sin motivo aparente. Siente también muchos deseos de abrir la ventana y gritar al mundo que está enamorado. Se masturba a diario y más de una vez y siempre pensando en él. Mirando sus fotos. Pensando en ese culazo y esos huevazos. Lo ama y es que además está muy bueno.
 Ve a Carlos  como un sueño que no puede alcanzar, le gustaría vivir su sueño con él pero cómo sabe que no será algo que se le vaya a dar tampoco se preocupa ni en pensar qué quiere de él. Sólo desea amarlo ni que sea en la distancia, gozar de él. Está deseando tener una foto de los dos juntos para poder enmarcarla, para poder tenerla en su escritorio sin tener que dar explicaciones. Extraña su presencia, su belleza, su aroma. No le gustaría separarse de él en ningún momento. Sabe que depende cien por cien de él, que su alegría depende que él esté o no a su lado. Es algo que le gusta pero le asusta. Tiene miedo de no poder controlarse, de asustarlo y que se aleje, tiene miedo que Ana  eche a Carlos  de su vida y entonces no lo vuelva a ver. Ese es el gran miedo que le acompaña siempre. 

Está muy exaltado. Se masturba mucho y le cuesta mucho dormir y piensa que si así se siente ahora como será cuando esté a su lado en Sort, cuando duerma a su lado. Este pensamiento lo sofoca. No sabe qué se sentirá estando a solas con él, compartiendo tantos momentos de intimidad con él.  Se va quedando dormido con el pensamiento y el deseo de que todo salga bien. Siempre piensa que hay un ser superior que lo odia y por eso no es  feliz, sólo espera que ese ser esté algo distraído y no le estropee el que puede ser uno de los momentos más trascendentales de su vida.

A medio día, Carlos  tiene ganas de hablar con su novia. De estar con ella. Tiene miedo que el amor que siente Emilio  por él estropeé su relación con ella.
--cariño ¿que tal?
Ana  se pone muy tensa. Se está arreglando para salir. José la espera.
--es que estaba pensando en ti ¿porque no nos vemos? ¿comemos juntos?
A Ana  se le desencaja el rostro. Ya tiene sus propios planes y no le apetece nada que Carlos  se los trunque.
--es que mi mamá está mala.
Carlos  se angustia.
--¿¿qué le pasó?¿quieres que venga a verla?
--¡¡no, no¡¡ ¡que tiene un terrible dolor de cabeza,  tengo que hacer la comida. No quiero molestar a mi hermano. Yo me tengo que ocupar de todo¡ 
--está bien... nos vemos mañana.
Ana  está encantada de librarse de Carlos . Ni escucha el te quiero de él. Carlos  se queda con un mal sabor de boca. No quiere desconfiar de su novia, no quiere aceptar que nunca lo va a amar, que ni le gusta pero lo sabe y eso le duele. Unas lágrimas deslizan por sus mejillas. Por otro lado Emilio  ha escuchado la conversación de Ana  con su novio. Ana  ha mentido a Carlos . A Emilio  le atormentan los celos. Le duele mucho el desplante de su hermana hacía Carlos . Le duele que no lo ame como  lo ama él. A solas en su cuarto mira la foto de Carlos  llorando de rabia. Acaricia el rostro de él con tristeza:
--si tú fueras mi novio no querría estar lejos de ti ni un segundo y ella que tiene la gran suerte de ser tu novia no te valora como te mereces...
Emilio  llora, besa esa foto:
--yo te daría mi vida si me la pidieras ¿porqué no te enamoraste de mí? Yo no te habría hecho sufrir, yo jamás te habría humillado.
Emilio  siente rabia, celos y pena por Carlos :
--él es demasiado para una mujer que no lo valora.
Le duele pensar que Carlos  viva engañado, que pueda estar sufriendo. También le da miedo pensar en que Ana  acabe por romper a Carlos . Puede soportar no tener el amor de él pero no podría soportar dejar de verlo. 

Mientras Carlos está pensando en Emilio. En los momentos que pasaron en Amer.
--lástima que yo no sea gay.
Carlos  sabe que si Emilio  fuera su novio viviría lo que siempre soñó vivir y nunca encontró, una entrega de verdad. Emilio respira por él y eso le gusta.
--sería maravilloso ser amado de verdad, como sólo Emilio  me ama --se dice con una sonrisa de emoción.
Pero ni es gay y es a Ana  a quien ama. Le gusta tener la admiración de Emilio , lo consuela de los desprecios de la otra, le da pena pensar que no lo puede corresponder que Emilio  tiene que olvidarlo. Sus ojos se llenan de lágrimas. Sabe que cuando Emilio  ame a otro echará de menos que lo mire con ese amor, con esa devoción, que lo idolatre como lo hace.
--espero que siempre nos quede una bonita amistad...

Emilio  se distrae a veces viendo la tele. En un programa de chismes hay una vidente, Ilusión Engracia, que lee las cartas. También el horóscopo para los de su signo dice que tienen que hacer caso a los sueños, que suelen tener sueños premonitorios. Emilio  pasa el día pensando en Carlos y masturbándose. Se duerme pensando en él, arropado con la foto de él. Emilio  está soñando. Su mundo interno la lleva a una iglesia. La iglesia de Amer en la que paseó con él. Están los dos en primera fila, en tejanos pero ¡¡se están casando¡  La ceremonia la oficia una mujer vestida como un cura. La iglesia está llena pero no hay ningún familiar de ellos.  Los únicos conocidos son los Mejía-Guzmán (la familia protagonista de "Pobre Diabla", una telenovela peruana que fascinó a Emilio ). Emilio , en su boda con Carlos , es el hombre  más feliz del mundo. Carlos está serio. La sacerdotisa le pregunta:
--¿Emilio  Villalta quieres unirte para siempre a Carlos  Ruiz ?
Emilio lo mira enamorado y dice que sí. Luego la pregunta es para el otro novio:
--¿Carlos  Ruiz ,  quieres a unirte para siempre a Emilio  Villalta?
Carlos  dice que sí. No se muestra feliz. Luego la mujer que oficia la ceremonia les pone a los dos un cuadro de una paloma:
--simboliza el amor eterno, la promesa de amor que os acabáis de hacer el uno al otro.
Primero Emilio, luego Carlos besa esa estampa.
--Ya están unidos para siempre --dice la sacerdotisa.
Emilio  mira a Carlos  que sigue distante. Lo mira feliz. Es Emilio  quien lo besa a él. Un beso al que Carlos no responde. Ni se mueve, es como si estuviera a la fuerza. Emilio  despierta con una sonrisa de oreja a oreja.
--ojalá los sueños se hicieran realidad. Esta sí es una bonita forma de comenzar el día.
Emilio  se siente en las nubes. No hace más que recordar ese sueño  y también las palabras de aquella vidente:
--¿un sueño premonitorio?
Emilio  mira las fotos de su amado:
--¿¿puede ser? ¿será posible que por una vez el destino se ponga de mi lado y me deje ser feliz con él?
Emilio  besa las fotos de Carlos :
--¡¡te amo, te amo...¡
El virgen treintañero está entusiasmado. Sale muy contento. Abraza mucho a su perro. Tiene ganas de gritar al mundo lo feliz que es. Aunque sabe que es una locura el pensar que tal vez tenga una posibilidad con Carlos , pensar en él lo tiene muy feliz.

Capítulo 21



Ana  sale a acompañar a su novio. Está muy contenta. Él la mira cariñoso:
--¿y porqué tan contenta?
Ella sabe que no le puede decir que es porque no tendrá que acostarse con él por el momento. Así que improvisa:
--estoy contenta por mi hermano, porque le haya animado hablar contigo... que bueno que Emilio  te quiere como a un hermano ¿no?
Ana  tampoco quiere que se le note la ironía. Procura ser sutil.
--si claro... que bueno 
--a mí me gusta mucho que la quieras ayudar hasta el punto de pensar más en él que en ti.
--¿de qué hablas?
--pues que tu idea de hacer el amor en la montaña no podrá ser con mi hermano entre nosotros.
Y ella tiene que hacer un esfuerzo para que no se le note la felicidad.
-- nos tendremos que esperar al próximo verano.
Resignado Carlos  dice:
--no importa... es más importante que tu hermano esté bien.
Y Ana  pues encantada. A Carlos  le duele que Ana  haya aprovechado lo de la salida con su hermano para no cumplir con él pero no se atreve a enfrentarla con miedo a que ella acabe con la relación.
--bueno, tampoco hace falta esperar un año ¿no?
--no claro, si tienes antes dinero para irnos de vacaciones... ya sabes que no me gusta hacerlo de cualquier manera.
A Carlos  le duele que mientras que a Ana  parece que le dé asco estar con él, Emilio  disfruta de cualquier tontería que tenga que ver con él y le duele que Ana  no lo ame ni la cuarta parte de lo que lo ama su hermano. Ana  le da un rápido beso:
--bueno, nos llamamos..
Y entra en la casa feliz. Carlos  se va resignado y preguntándose cuando Ana  se enamorará de él, pensando en cómo es posible que dos hermanos sean tan diferentes que mientras a una le da igual él otro lo venera como si fuera un Dios.

Emilio  está sobre su cama muy excitado. Del hundimiento ha pasado al alzamiento. Se masturba pensando en Carlos. Y es otra noche la que la excitación no lo deja dormir. Se masturba varias veces en la noche pensando en Carlos.

A Emilio  le gusta mucho mirar y acariciar las fotos que tiene de Carlos . Tambien masturbarse mirándolas.
--lástima que no salieran las de Amer.
Aunque saber que pronto tendrá una nueva oportunidad hace que se le pase el coraje, ahora sólo piensa en que pasen los días. Ha visto tanto a Carlos  en los últimos días que ahora se le está haciendo muy larga una semana sin verlo. Desearía poder verlo todos los días. Mientras acaricia y besa una foto de él dice con triste:
--ojala me amaras a mi.
Carlos no es gay. Nunca será para él y ama a su hermana..
--¡¡y ella no se lo merece... nunca lo va a querer como yo¡¡ ¡¡maldita sea¡ --dice.
Aunque se consuela pensando:
--si no fuera su novio nunca lo hubiera conocido.
Y tiene claro que prefiere lo que está viviendo a su lado, que nada. Ahora está pendiente de Sort. Pasan tan lentos los días, quisiera estar ya en las montañas, lejos de todos y con ese chico que tanto le gusta.

Emilio no puede controlar la ansiedad que tiene. Sólo piensa en Carlos y se masturba pensando en él. Varias veces al día. A veces cada tres horas en un día.

Y llegó un nuevo sábado. Emilio  se muere por verlo y tiene miedo que no vaya esa semana. Carlos llega a las 7 de la tarde. Emilio lo echaba de menos, tiene muchas ganas de salir, de compartir con él pero no lo hace. Piensa que se está acercando demasiado  a él y tampoco quiere llevar escrito en la cara un: te amo. Más que nada por tratarse del novio de su hermana.  No lo quiere ofender. Asustarlo. Que se aleje de él. Aunque está deseando verlo para contemplar la belleza de su cuerpo se limita a escuchar detrás de la puerta mientras se masturba. Le encanta su simpatía, su voz es como una canción. Le encanta escucharlo, así desde su habitación, con la oreja pegada a la puerta puede escucharlo sin llamar la atención. Es muy cariñoso con  Kufy .
--ha vomitado --le dice Ana .
Carlos  lo acaricia:
--pobrecito --dice.
El perro se restriega en él. Carlos  se lo va apartando:
--no, para limpiarte usa un pañuelo.
A Emilio  le encanta que Carlos  sea tan cariñoso con su perro. 
Emilio, al rato,  sale a verlo feliz. Va de negro, le encanta su culo. Carlos sonríe.
--hola.
Emilio lo mira enamorado.
--hola.
Ana  madre se queja de que su hija le está dando colas de gambas a  Kufy . Carlos  mira al perro y dice:
--que asco.
Emilio  va a buscar el bozal para sacar al perro. Cuando se acerca de nuevo a Carlos  éste le dice:
--ya falta solo 4 días ¿estás listo?
 A Emilio  le parece que nunca va a llegar ese día. Está deseando pasar esos días con él.
--si, listísimo--dice feliz.
--yo voy a llevar una cámara automática. Así seguro salen las fotos.
--no salen bien. --Ana  madre.
--mejor que salgan mal a que no salgan.
--el vecino os dejará su cámara y Emilio se llevará la suya también.
Carlos  se ríe:
--entonces alguna saldrá. Espero que no rompa las 3 cámaras. Ya te dije yo que con lo feo que soy no soy bueno para hacerme fotos, seguro que asusté a la cámara y por eso no salieron las fotos.
Emilio  mira a Carlos  con cariño. Tiene el bozal en la mano. Riendo Carlos  le dice:
--pero deja eso que me da miedo, parece que me lo vas a poner a mí.
Carlos  le habla muy de su tienda de campaña, que le costó muy cara, que es muy grande, que está deseando estrenarla. Emilio  está feliz porque compartirá varios días con Carlos , porque dormirá con él, porque habrá muchos momentos de intimidad... le parece un sueño. Carlos  se sienta para cenar y Emilio  se va al paseo con el perro. Muy contento, con ganas de volver para estar cerca de él. Cuando entra él no está en el comedor. Se asusta. Va a su cuarto y se lo encuentra saliendo del pasillo, lo ve subiéndose la cremallera. Arde de deseo, siente muy rico, un gran calor interno que le quema pero que le guste al tenerlo frente a frente. Se saludan.Emilio entra en su cuarto muy excitado. Se masturba rápido. Carlos  le gusta, lo desea, lo ama... cada día más, cada día verlo lo revoluciona más, se le mete más adentro. No vuelve a salir, él cena y luego ven una película. Emilio  siente celos, escucha lo que dicen tras la puerta.


Capítulo 20



Resentido y dolido, Emilio  está tumbado en su cama. Su perro a sus pies trata de animarlo. De repente éste ladra y rasca la puerta del cuarto para salir. Ha llegado Carlos . A Emilio está tan dolido que no quiere ver a nadie. Ni siquiera a él. Abre la puerta al perro para que salga a saludar a Carlos . Desde la puerta, doña Ana abraza al chico llorando:
--gracias por venir. Estoy desesperada.
Carlos  le sonríe:
-- ¿qué tal sigue Emilio ?
--mal, esta encerrado en su cuarto. No ha salido para nada ni ha querido comer. Dice que se quiere morir y no volverá  a comer--dice Ana  madre muy angustiada
Carlos  se muestra muy simpático:
--deme a mi la comida que yo le obligo a que coma. 
Ana  hija está algo sorprendida:
--¿todo eso porque no salió las fotos?
--es que para él es muy importante la familia y quiere tener fotos de todos --dice Ana  madre más que nada a Carlos  porque Ana  se queda de piedra al escuchar que para su hermano es importante la familia.
A Ana le da igual Carlos y lo que su hermano pueda sentir por él. Es más se sentiría liberada de ese chico que no quiere. Carlos  sabe que si hay una persona a la que no le importa la familia es precisamente Emilio . A Carlos  le llena de ternura que una foto de él sea tan importante para Emilio, aunque sí le duele que ponga su salud en peligro. Carlos  con una bandeja en la mano abre la puerta con la cabeza:
--¿puedo pasar?
Emilio  se queda helado. No esperaba que Carlos  entrara a su dormitorio.
--¿qué haces a oscuras? dejo esto aquí... --en tono fraternal.
Carlos  deja la bandeja con la comida sobre la cama y abre la luz. Emilio  suspira enamorado. El chico es tan guapo. Va sin afeitar. Le encanta más así, lo ve más varonil. 
--¿¿qué tal?
Su sonrisa embriagadora lo ilumina todo. Lleva tejanos negros y una camisa azul fluorescente. Emilio  lo mira enamorado. Carlos  la mira muy simpático aunque algo regañón:
--me han dicho que no has comido nada en todo el día.
--bueno... es que no tenía hambre...
Carlos usa un tono muy fraternal. A Emilio con estar con él mirarlo se le olvidan todas las penas. Vuelve a sonreír y su mal humor desaparece. 
Doña Ana escucha tras la puerta. La joven Ana no puede creer que para su hermano sea tan importante alguien tan gris como Carlos .
Mientras, en la habitación, a Carlos  le emociona la mirada de amor de Emilio . Le emociona pensar que lo que ese hombre  siente por él sea tan importante al punto que su madre le han dicho que se quería morir y ahora que está él lo ve tan feliz. No puede creer que él ocasione todos esos cambios y aunque le llena de orgullo también le asusta porque no puede corresponder a los sentimientos del virginal hombre. Acerca la bandeja a Emilio y se sienta a su lado. Emilio  no puede creer que Carlos  esté con él, en su cama. Muy dulce el chico le dice:
--no me pienso mover de aquí hasta que comas.
Emilio sonríe: si fuera por él el chico no se iría. Carlos  corta un poco la carne. Carlos  la come:
--hum... está muy buena.
Luego corta un trozo y con ese mismo tenedor se lo da a Emilio en la boca. A Emilio  le encanta compartir cubiertos con Carlos  y come.
--hacemos un trato, un poco tú y otro yo... como en el pueblo ese¿vale?
--pero te lo doy yo.
--vale.
Emilio  le mete a él el tenedor en la boca. Carlos lo muerde y lo mira sonriendo. Emilio desea esos labios. Tiene que hacer un esfuerzo por no besarlo. Los dos pasan un buen rato juntos. Emilio  suspira. Está muy enamorado y desea abrazarlo, gritarle que lo ama. Casi sin que sé dé cuenta se han acabado el plato de comida.
--¿ves como no era tan difícil?
Carlos  habla con una dulzura que tiene cautivado a Emilio . Carlos aparta la bandeja, se acerca un poco más a Emilio . Le acaricia la mejilla. Emilio se estremece. Cierra los ojos para gozar aún más de esa caricia. Sueña con que Carlos lo va a besar, se olvida de todo y quisiera vivir ese gran amor que siente por él. Con una voz muy cariñosa, aunque como si le hablara a su hermano pequeño, Carlos le dice:
--ya me han dicho que las fotos --pone cara triste aunque de broma-- pero tú por eso no te preocupes que cuando quieras nos hacemos todas las fotos del mundo pero para eso no hace falta salir que aquí tenemos lugares muy bonitos para fotos.
Emilio  lo mira fascinado, con una sonrisa de oreja a oreja. Lo mira como si fuera una aparición, como si todo eso no estuviera pasando. Carlos es su Dios. Su todo. Carlos  muy sonriendo, le encanta el efecto que causa Emilio.
--es más... si quieres nos vamos de vacaciones.
--¿de vacaciones?
--si, ¿no te gustaría?
Emilio  tiene la felicidad escrita en la cara, ir de vacaciones con Carlos  es un sueño mayor de lo que podía haber imaginado. Animado por la alegría que todo en él le produce al virginal hombre, Carlos  dice:
--si claro, puedes venir con nosotros de acampanada ¿no te gustaría?Así nos hacemos todas las fotos que quieras.
Aunque el camping no es lo suyo, con tal de estar cerca de él, dice:
--si claro.
Carlos  se levanta con una sonrisa muy dulce:
--pues nada... además aún tenemos que ir a Sort ¿no? Me dijeron que querías ir.
Emilio  está feliz. Está un poco confundido. Es demasiado evidente que ama a ese chico y creía que él se iba a alejar pero todo lo contrario. Con un gran afecto, Carlos  toma de la mano a Emilio :
--ven vamos, que llevas mucho rato encerrado.
A Emilio  le excita mucho salir tomado de la mano de su guapísimo cuñado.La madre del chico mira la escena como si fuera un milagro. Ana está con Carlos  para que nadie sospeche que es la amante de Jose, si a Emilio  le gusta estar con su novio pues le va bien porque así mantiene ocupado al chico y no lo molesta a ella porque a Ana  cada vez le cuesta más tener cerca a Carlos  sin decirle que siente pena por él, que a quien ama es a Jose. Carlos  le suelta la mano a Emilio, le acaricia la cabeza fraternalmente.
--¿te sientes mejor? --le pregunta con cariño.
Emilio no dice nada, aunque sonríe feliz. Carlos sigue diciendo:
--Cuando quieras nos hacemos fotos, no te tienes que disgustar por eso. Te compras un carrete de 36 y mira si tienes para hacernos fotos... en Amer nos hicimos pocas.
Doña Ana en seguida se mete:
--sí, podemos hacer una salida todos juntos.
--Yo tengo ganas de estrenar una tienda de acampada que me compré... ¿Porqué no te vienes tú también? --le propone Carlos  a Emilio .
A Ana  le sorprende mucho la aptitud de Carlos . Estaba segura que no se podría librar de tener sexo en el camping, algo que no le apetecía nada. Emilio  suspira enamorado:
--sí, me gustaría.
Carlos  sonríe porque le gusta la alegría de el virginal hombre por su propuesta. Carlos  mira a su novia y le pregunta:
--¿te parece bien a ti?
Ana  está incrédula. No solo no tendrá que cargar sola con Carlos  sino que él no se podrá quejar:
--si claro.
--podemos buscar si hay camping en Sort y nos vamos ahí.
--¡pues decidido¡ --doña Ana.
Carlos quería de de acampada y a Emilio le emociona que elija un pueblo que quería conocer y que además renuncie a estar solo con su novia. La salida que se hará en unos 15 días. Carlos  sonríe a Emilio  con dulzura como diciéndole: ves que todo tiene arreglo. Emilio  no puede creer que todo esto esté pasando. Se siente feliz ante la idea de pasar unos días lejos de todos con su amado cuñado.